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CIUDAD SEGURA Y RESPONSABILIDAD PROFESIONAL

Arq° Valeria Nerpiti

Arquitectura Pericial
Cuando nos enfrentamos a una pregunta como ésta y debemos responderla, nuestra mente pareciera estar cibernéticamente programada para referenciar a la delincuencia, a los accidentes de tránsito, tal vez en los estragos de la droga y las noches de verano o con un pensamiento más sofisticado, pensamos en la seguridad en las playas, en el mar, etc
Pero aún si lográramos que todo ello funcionara correctamente en la ciudad, previniéndonos de los peligros a los que creemos estar expuestos no podemos advertir que caminamos por una ciudad con obras construidas y en construcción, sean éstas públicas o privadas de pequeña o gran envergadura.
Todas las obras nuevas deberían tener cartel de obra, donde figura expresamente quiénes son los responsables del proyecto, la dirección y construcción de la misma, pero si éste está mal colocado puede caer y causar innumerables daños; con la única ventaja de saber rápidamente a quiénes reclamar por tal accidente
Caminamos debajo de estructuras apuntaladas, dejando que los niños jueguen y pasen cerca de los puntales de madera, sin sospechar que por acción de la humedad y el sol pueden convertirse en los asesinos más peligrosos.
Si con estos ejemplos consideramos que se acaba el peligro evitando acercarnos a las obras en construcción, caminar por el medio de la calle o exigiendo a los Directores de Obra, Empresas Constructoras y Arquitectos que tomen las medidas de seguridad correspondientes según lo exigen algunas leyes tal como la de "Seguridad e Higiene del Trabajo", estamos equivocados; porque también las obras ya terminadas sean nuevas o de antigua data, aquellas que con entusiasmo y desesperación tratamos de visitar lo antes posible, aquellas en las que habitamos diariamente o aquellas que pasan inadvertidas a nuestra mirada, pueden ser una amenaza constante oculta en la misma construcción.
Todas las obras pueden estar afectadas por vicios. Esos vicios a los que hago referencia son "errores" de mayor o menor gravedad, como consecuencia de un deficiente proyecto, una desacertada dirección de obra, el incorrecto uso de materiales, un error en la construcción o un mantenimiento deficiente, entre otros.
Por ejemplo, transitamos por la ciudad admirando las llamativas vidrieras, con marquesinas y carteles que cuelgan sobre nuestras cabezas, sirviendo en oportunidades como elemento de protección frente a los sorpresivos cambios climáticos, pero son estos mismos los que pueden ocasionar su desprendimiento si no están correctamente calculados para soportarlo.
Diariamente realizamos nuestros recorridos habituales sin contar por debajo de cuántos balcones pasamos y si los mismos estarán siendo utilizados por sus propietarios en la forma adecuada o si están correctamente mantenidos. Cuando el fantasma de la tragedia se instala en la ciudad es tarde para las justificaciones de inocencia ante los reclamos por responsabilidad
Reflexionando sobre el tema nos damos cuenta de que debemos tomar conciencia de todas éstas situaciones; en el caso de los arquitectos, debemos actuar con responsabilidad y ética profesional; el municipio como ente de control y vigilancia de las obras nuevas y existentes no debe descuidar dicha obligación que le evitará futuras responsabilidades; los particulares deben advertir la necesidad de un profesional idóneo para cualquier reforma que deseen realizar, como así también no dejar que avancen aquellas obras clandestinas sin el permiso de obra correspondiente; los administradores de edificios en propiedad horizontal deberán realizar la verificación adecuada que dictamine sobre el diagnóstico preventivo del mantenimiento y conservación de los mismos, dado que son los elegidos por los copropietarios de cada edificio para cuidar del bien común de éstos, necesitando un resguardo por su propia responsabilidad
 
"Los errores y negligencias nunca quedan impunes ... al menos para la sociedad, que es el Tribunal de Enjuiciamiento más severo e implacable".
 
Todas las ciudades pueden convertirse en una ciudad segura en tanto quienes conviven y habitan en ellas exijan, a aquellos que corresponda, trabajar con responsabilidad por el bien común de todos. Los comitentes deben saber que al pagar un honorario profesional por los servicios que éstos brindan, los mismos tienen una obligación que cumplir respondiendo por sus errores, negligencias y omisiones; es por eso que día a día se impone en el mercado la necesidad de que los profesionales contemos con un seguro de responsabilidad por mala praxis.
No debemos permitir ser engañados creyendo que nada puede hacerse para mejorar nuestra postura ante las diferentes situaciones de conflicto e inseguridad que se nos presentan, sin olvidar que "...lo esencial es invisible a los ojos..."
 
Arq° Valeria Nerpiti
www.nerpiti.com.ar
pericias@nerpiti.com.ar
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